Declaramos que la libertad de expresión, el flujo amplio y tolerante de ideas y el uso libre de los medios y expresiones de la comunicación social y la cultura de todos los ciudadanos es un derecho inalienable que pertenece a todos por igual.

martes, 12 de junio de 2012

DECENAS DE CUBANOS FIRMAN DEMANDA CIUDADANA POR OTRA CUBA


DEMANDA CIUDADANA POR OTRA CUBA

Como cubanos, hijos legítimos de esta tierra y parte esencial de nuestra nación, sentimos un profundo pesar por la prolongada crisis que vivimos y la demostrada incapacidad del gobierno actual para realizar cambios de fondo. Esto nos obliga desde la sociedad civil, a buscar y demandar nuestras propias soluciones.
Los ingresos miserables, la escasez de alimentos y vivienda, la masiva emigración por falta de oportunidades, la discriminación del pensamiento diferente, la ausencia de espacios de debate público, los arrestos arbitrarios, la falta de garantías ciudadanas, la corrupción y la inamovilidad de la elite gobernante son algunos síntomas de la difícil realidad que enfrentamos.
Queremos debatir públicamente sobre la doble moneda, las restricciones migratorias, los derechos del trabajador a un salario digno, el derecho de cualquier cubano, viva donde viva, a fomentar iniciativas económicas en su propio país, la crisis demográfica, el libre acceso a Internet y a las nuevas tecnologías. Queremos debatir sobre el ejercicio de la democracia.
Sobre la base de que la Constitución de la República de Cuba establece
En su Artículo 3: En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo del cual dimana todo el poder del Estado.

Y en su Artículo 63: Todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades y a recibir la atención o respuestas pertinentes y en plazo adecuado, conforme a la ley.

DEMANDAMOS AL GOBIERNO CUBANO:
Que ponga en práctica de inmediato las imprescindibles garantías legales y políticas concebidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos y que ratifique el Pacto de los Derechos Políticos y Civiles y el Pacto de los Derechos Económicos Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, firmados por el Gobierno cubano el 28 de febrero del año 2008 en la ciudad de Nueva York. Esto garantizaría el pleno respeto a los ciudadanos sin importar cuáles sean sus ideas o su accionar político-social y que sean restaurados sus derechos a todos los que por sus opiniones, discrepen del gobierno. Consideramos estos derechos esenciales en la formación de una Cuba moderna, libre y plural, que nos acoja a todos por igual e inserte nuestra soberanía en un mundo dinámico y cada vez más global.
Nos sentimos comprometidos con una transformación democrática, donde todos puedan aportar sus visiones y contribuir a su materialización. Invitamos a todos los cubanos dentro y fuera de la Isla identificados con estas demandas, a sumarse a este reclamo justo y necesario. Nuestra esperanza de ser escuchados por el gobierno está casi agotada, aun así decidimos hacer llegar a las autoridades esta demanda, como un recurso impostergable para lograr un entendimiento eficaz. Estamos decididos a no aceptar el silencio institucional considerando como respuesta a esta demanda la ratificación de los pactos mencionados.

NOTA DE UTC-CSC
Aquellos que deseen firmar el documento, pueden dejar sus datos en la siguiente dirección electrónica:

lunes, 11 de junio de 2012

Los celulares en Cuba son el peor dolor de cabeza para Raúl Castro

Interesante video reportaje sobre el uso de los celulares en Cuba, su gran importancia como vehículo de transmisión de información entre los opositores, y para envío de información al exterior... en un país que vive atado a la dictadura castro fascista desde mediados del pasado siglo.





MAS CELULARES QUE PERSONAS EN EL MUNDO


Fuente:


Por Sofía Sánchez


Jamás podríamos haber imaginado, en aquellas no tan lejanas épocas de alumnos de escuela intermedia, que el siempre en alza índice de natalidad de la población mundial iba a ser alcanzado y superado nada más y nada menos que por el número de… ¡teléfonos celulares! Pues bien, esta situación es la que precisamente, según un estudio realizado por la empresa de electrónica Cisco Mobile, enfrentaremos durante el presente año. Y no solamente asegura que el fenómeno se dará este 2012, sino que además prevé que para el año 2016 se habrán activado una cantidad de 10.000 millones de celulares en todo el mundo. El uso de los celulares es algo impresionante que hasta a nivel nacional, vemos la gran dependencia y constante uso de estos aparatos. En Puerto Rico, hemos tratado de analizar este fenómeno y modificar la manera que usamos celulares para el bien de nuestros ciudadanos.

¿Puede alguien hacerse la idea de la infinidad de datos que estarán bregando por un espacio en las intrincadas redes comunicacionales? Solamente en 2011 el tráfico de datos mediante teléfonos celulares superó ocho veces al tráfico de la web. Es más, si se tiene en cuenta que un celular inteligente utiliza en promedio 150 megabytes mensuales, es obvio que muy probablemente este hecho complique en grande las actividades de las empresas de telefonía. Un abogado en Orlando, como muchas empresas a nivel global, ha tenido que adaptarse a este movimiento con páginas web diseñadas para móvil y aplicaciones para los teléfonos “smart” para poder competir y aprovechar del uso constante del internet a través de celulares. Se supone incluso que para el 2016 las modernas tabletas, las cuales producen tres veces más tráfico que los celulares, generarán cerca del 10% del tráfico global de datos.

En un estudio hecho por la Asociación de Ejecutivos de Venta y Mercado, se analiza el uso del internet en la isla de Puerto Rico. Se reporta el hecho de que el 53% de las mujeres usan el internet comparado con el 46% de los hombres. Mucho de este uso y el aumento que vemos en la utilización del internet es gracias al celular, específicamente las modificaciones de los teléfonos smart. Al tener acceso al internet fuera de la casa, ciudadanos son más propensos a usar servicios digitales. Aunque el 13% de usuarios tienen teléfonos smart en Puerto Rico, esta cifra crecerá en los próximos años. La Isla está considerada como el séptimo país en cuanto al uso del internet, debajo de Argentina con un 49% y por encima de Costa Rica con un 35%. Se proyecta que para el 2015, el uso del internet en Puerto Rico aumentará a un 60%, un gran crecimiento comparado con el 45% actualmente.  Dentro de este estudio, resulta que 1.3 millones de usuarios admiten que la mayor razón por el uso del internet es para mantenerse conectado con redes sociales, especialmente la página web de Facebook.

La dependencia al celular en Puerto Rico se puede describir como una especie de adicción. A pesar de la situación económica que se vive en la Isla, está fuera de consideración para los puertorriqueños disminuir o eliminar el gasto mensual del servicio de telefonía inalámbrica. El celular se caracteriza como una prioridad y necesidad. Incluso, el 83% de los habitantes tienen un celular y dentro de este porcentaje un 12% utiliza dos.

Las principales conclusiones del estudio realizado por Cisco determinan que, como consecuencia de una inconmensurable cantidad de dispositivos conectados, el tráfico de las redes móviles se incrementará globalmente 18 veces a partir de este momento hasta el 2016, sobre todo en África y Medio Oriente, seguidos de Asia-Pacífico, Europa Central y finalmente Europa del Este. Hacia el año 2016 –como se dijo anteriormente- estos artefactos de tecnología inalámbrica sobrepasarán la totalidad de habitantes del Planeta Tierra, llegando a la suma de 10.000 millones de celulares activos, mientras que la población humana será de aproximadamente 7.3 millones.

sábado, 9 de junio de 2012

Científicos advierten de un colapso planetario inminente e irreversible


CIENCIA / LA TIERRA, EN EL FILO

Una veintena de prestigiosos investigadores asegura en la revista «Nature» que el impacto humano puede llevar a la Tierra a un «nuevo régimen» para el cual no estamos preparados en tan solo unas pocas décadas

JUDITH DE JORGE / MADRID
Día 06/06/2012 
Las llamadas de atención ya han sido muchas pero ésta, por el prestigio de las voces que la realizan y lo tajante de su mensaje, quizás consiga, por fin, hacerse escuchar. Un renombrado plantel de 22 científicos de todo el mundo, entre ellos algunos españoles del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha advertido de que la Tierra se aproxima a un colapso inminente e irreversible. En cuestión de décadas, si no se toman las medidas adecuadas -algo para lo que, por fortuna, aún estamos a tiempo-, la humanidad se enfrentará sin remedio a un «nuevo régimen para el que no estamos preparados». El panorama desolador incluye carencia de alimentos y de agua potable, enormes sequías, extinción de especies y migraciones masivas de gente en busca de su propia supervivencia «como nunca hemos visto en la historia». Las causas, según explican en la revista «Nature», son elbrutal crecimiento de la población, la destrucción de los ecosistemas naturales en todo el mundo y el cambio climático.
Desde sus comienzos, la Tierra ha sufrido cinco grandes episodios de extinciones masivas asociados a cambios climáticos que han transformado las características de todo el planeta. El último gran gran cambio se produjo hace unos 14.000 años, cuando el 30% de la superficie terrestre perdió la capa de hielo que la cubrió durante el último período glacial. Desde entonces, el planeta se ha mantenido más o menos estable hasta la aparición y el desarrollo de la civilización humana. Sin embargo, los científicos creen que esto está a punto de cambiar. Y la culpa es nuestra.
Para empezar, somos muchos y consumimos demasiados recursos. La tasa de crecimiento anual de la población es de unos 77 millones de personas, casi mil veces superior a la experimentada hace entre 10.000 y 400 años. Hemos alterado el paisaje gravemente y emitimos a la atmósfera cantidades ingentes de CO2. «Sí, tenemos motivos para asustarnos. Hay grandes posibilidades de llegar a un punto de no retorno, catastrófico, para el que no hay marcha atrás, y las consecuencias pueden ser enormes para nuestra calidad de vida como especie. Tendremos problemas muy grandes», afirma a ABC.es Jordi Bascompte, biólogo de la Estación Biológica de Doñana, que ha participado en el trabajo.
El científico compara al mundo con una taza en el borde de una mesa a punto de caer y hacerse añicos. No parece que se produzcan grandes cambios mientras se acerca al filo, pero un ligero movimiento al final (léase, por ejemplo, una subida de temperaturas) y, de repente, el golpe puede ser terrible. La lista de fatales consecuencias es interminable. Perderíamos la polinización de los campos agrícolas -un proceso natural que hacen insectos como las abejas y del que dependen los cultivos-, muchas especies se extinguirían y otras se adaptarían, la provisión de agua potable y de alimentos sería mucho menor a consecuencia de la disminución de la biodiversidad y aumentarían las zonas mundiales desérticas. «Las grandes sequías conllevarían grandes migraciones y el regreso de enfermedades infecciosas que en el mundo occidental creemos erradicadas», apunta el biólogo. En palabras de Anthony Barnosky, profesor de biología en la Universidad de California Berkeley y principal autor de la revisión, «realmente será un nuevo mundo, desde el punto de vista biológico».

A tiempo de evitarlo

Y todo esto puede estar a la vuelta de la esquina. Los estudios realizados por los científicos, según han podido observar en ecosistemas locales, su particular bola de cristal, predicen que puede ocurrir alrededor del año 2025. Alrededor de esa fecha, si seguimos al mismo ritmo, habremos destruido el 50% de los hábitats naturales mundiales. Y en 2045, el 55% (ahora vamos por el 43%). «Es rápido, sabemos las causas y las implicaciones. Es un buen momento para actuar y evitarlo. Si la taza está en el borde es infinitamente más sencillo empujarla hacia el lado adecuado, aunque suponga un gran esfuerzo, que intentar repararla cuando ya haya caído», dice Bascompte.
Los investigadores creen que todavía estamos a tiempo de revertir la situación. Para ello, apuestan por frenar el crecimiento de la población, reducir el uso de energía per capita en los países del primer mundo y optar por las sostenibles, emplear los recursos de forma más racional e intentar proteger las zonas vírgenes de la Tierra.
Algunos quizás consideren estas conclusiones demasiado alarmistas. A ellos, Bascompte les diría que «esa es la realidad. Puede ser dura, pero es mucho mejor enfrentarse al problema que obviarlo. Es similar a alguien que tiene un cáncer y pretende ignorar lo que le dice el médico. Ignorar la información nunca es una buena decisión».

jueves, 7 de junio de 2012

El nacionalismo renqueante

Por: Haroldo Dilla Alfonso.

La actual élite política cubana —esa mezcla imperfecta de militares, tecnócratas y burócratas rentistas— está echando mano a cuanto recurso ideológico o emotivo le pase cerca para legitimar su propia estancia en el poder. Pero realmente no hay muchos recursos disponibles.
Ya casi nadie habla en Cuba de socialismo, de un mundo superior o de las leyes de la historia soplando por la popa, argumentos medulares en aquella época en que había más banderas soviéticas en la bahía de la Habana que en la Plaza Roja. Y aunque los tecnócratas tratan de presentar sus argumentos eficientistas sobre perdedores y ganadores —música celestial para las agencias internacionales y los corrillos universitarios liberales— son muy poco creíbles en contextos de estancamiento económico y pobreza generalizada. Contextos en que los perdedores son demasiados y los ganadores un puñadito de origen muy dudoso.
En consecuencia, a los partisanos del General/Presidente solo les queda un argumento: el nacionalismo. Pero un nacionalismo que se mueve con muchas dificultades, como renqueando.
Ya pasó el tiempo en que los dirigentes cubanos, con Fidel Castro a la cabeza, enarbolaban un nacionalismo de pasarelas, en que la supuesta lucha por la soberanía era dibujada como parte de la conquista de un mundo superior. Era un nacionalismo holocáustico, belicoso y militarista, que no pedía a un líder que sugiriera, sino a un comandante que ordenara. No cultivaba la patria para la vida, sino que la cambiaba por la muerte. En nombre del antiplattismo, no escatimaba maniobras antinacionales. Pero era un nacionalismo que se veía a sí mismo conquistando el futuro. Un nacionalismo efervescente que cautivaba la imaginación de muchas personas de todas las generaciones. Era, en última instancia, un nacionalismo apoyado en una alianza con una superpotencia y que apelaba y concitaba el apoyo de una parte muy alta de la población.
El nacionalismo de los últimos tiempos, en cambio, es terriblemente opaco y poco elegante, como la claque octogenaria que controla los resortes del poder. Es un fetiche descolorido, un espantajo de últimas trincheras. Es un recurso desesperado para seguir cubriendo con un manto seudo-patriótico los ríspidos problemas reales de la nación cubana. No ofrece nada superior. Es la expresión política de un proyecto muy imperfecto de país que se quiere ventilar mediante la alianza del sector tecnocrático/militar hegemónico con actores advenedizos tales como la jerarquía católica, la estrecha franja de “ganadores” del ajuste, los intelectuales subsidiarios y los sectores emigrados proclives a un entendimiento casi sin condiciones con el Gobierno cubano.
Nunca, como ahora, el nacionalismo postrevolucionario ha sido una invitación al autismo, entre otras razones porque opera sobre un concepto viejo de nación que se difumina. Pues la nación a que alude el nacionalismo oficialista cubano es el de la nación única e indivisible, insular e insularista, centralizada, con un apéndice externo emigrado que sirve para enviar remesas, pagar servicios y al que se puede manipular políticamente. Y esa nación ya está desapareciendo.
En primer lugar porque el signo de los tiempos es transnacionalista. Pensar la sociedad cubana desde el insularismo es tan ineficiente como creer que todos los problemas que nos atañen pueden resolverse con nuestras claves. La sociedad cubana hoy es una sociedad transnacional. Cerca de un 20 % de su población —una proporción aún mayor de sus jóvenes y de sus profesionales— viven en otros países, mayoritariamente en dos exmetrópolis: España y Estados Unidos. De estas personas depende el sostenimiento de millones de familias en Cuba, y una parte muy importante de los ingresos fiscales que el Gobierno percibe a través de la práctica parasitaria de hacerles pagar a precio de oro cada contacto que tienen con la Isla.
Querer administrar esta diversidad con mezquinas reuniones del Gobierno con sectores adeptos de la emigración, y llamarle a eso la nación y la emigración, es antinacional y tremendamente inmoral. Pretender montar una tramoya nacionalista sin tener en cuenta toda la riqueza de oportunidades que guarda la comunidad emigrada es simplemente una torpeza. Una más entre las tantas a que nos tiene acostumbrado la clase política cubana.
El segundo problema que carcome las bases del adefesio nacionalista es que está ocurriendo una fragmentación del espacio nacional al calor de las diferentes intensidades de exposición de los espacios regionales a la economía global. La idea de Cuba se mueve, errática, entre la costa norte Habana/Matanzas mirando al sur de la Florida —con sus remesas, campos de golf, marinas e inversiones brasileñas— y la costa sur de Oriente en proceso de haitianización. Ambas partes son Cuba y la habitan cubanos, pero evidentemente de diferentes maneras, todo lo cual nos obliga a pensar que la consigna sobre el orgullo de “ser cubanos” tiene lecturas muy diversas según el lugar donde la gente nace.
No hay signos positivos que indiquen una voluntad para afrontar la inequidad territorial con políticas descentralizadoras y de asignaciones. Al contrario, la clase política cubana persiste en limitar legalmente la movilidad horizontal y en hundir a los contingentes de migrantes internos en situaciones de ilegalidad y subciudadanía en su misma nación. Es un abuso antinacional que solo es posible en un país donde no existe opinión ni debates públicos.
El nuevo nacionalismo no solo es autoritario, sino también conservador. No hay en él nada de innovación aunque se levante sobre las cenizas dispersas de una revolución que murió hace mucho tiempo. Y su sello conservador se acentuará en la misma medida en que avance el pacto político con la cúpula de la única otra institución centralizada (y ciertamente nacionalista a su manera) que existe en la Isla: la Iglesia católica.
Y de la convergencia de jerarcas militares y eclesiásticos emerge la imagen intensamente revalidada de la Virgen Mambisa, bajo cuya “dulce mirada” dejó Benedicto la solución de los problemas nacionales. Una revalidación tan intensa que ha logrado conmover las fibras místicas más profundas de toda la prensa nacional, incluyendo al infecundo periódico Granma.
En resumen, la sociedad cubana está expuesta a un nacionalismo autoritario y conservador en función de la reproducción del poder de los militares, los tecnócratas y del Clan Castro. Un nacionalismo que coloca a toda la sociedad al servicio de la restauración capitalista en beneficio de la élite tecnocrática/militar. Un inmenso peligro que conspira contra nuestras aspiraciones democráticas y contra nuestra historia de laicidad. Un obstáculo más que habrá que vencer para avanzar hacia una nueva propuesta de nación —democrática, justa y laica— que nos pertenece a todos y todas. Insulares y emigrados.

¿Quién es el mercenario?

Por : Oscar Espinosa Chepe.


“No acepto dar el mismo derecho de los académicos a los mercenarios” proclamó el escritor Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y miembro del Comité Central del Partido Comunista, en el marco de la XXX Conferencia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), efectuada en San Francisco, California, en mayo.
El exabrupto de Barnet respondió a una intervención del sociólogo Ted Henken, profesor del Baruch Collage University de Nueva York (CUNY), quien demandó otorgar el mismo derecho a los cubanos para participar en un evento de LASA, mencionando los casos de la bloguera Yoani Sánchez y Oscar Espinosa Chepe, a quienes el Gobierno cubano ha impedido participar en conferencias previas de la organización.
Esto sucedió durante un encuentro de la Sección Cuba de LASA, que elaboraba una resolución de condena al Gobierno de Estados Unidos por negar visas a 10 académicos e intelectuales, aunque se concedió a 65 que participaron, incluidos la Dra. Mariela Castro Espín y Eusebio Leal, historiador de La Habana. El profesor Henken había planteado: “Si nosotros, como una organización que existe para promover las relaciones científicas y culturales con Cuba, tomamos una posición pública a favor del intercambio académico bilateral y contra una manipulación política de ese tipo de viajes, entonces debemos hacerlo en ambas direcciones y para todas la personas”.
Resulta insólito que el Sr. Barnet acusara de “mercenarios” a personas pacificas que durante años se han dedicado a analizar —a pesar de la represión— la situación nacional y que con sólidos argumentos, en la mayoría de las veces basados en informaciones y estadísticas oficiales, han advertido y demostrado que el país ha sido conducido “al borde del precipicio”, como ha reconocido el presidente Raúl Castro.
¿Pero qué puede esperarse de una persona firmante el 19 de abril de 2003 de un mensaje a personalidades del mundo para legitimar la brutal represión desatada en marzo de ese año contra 75 pacíficos disidentes y activistas de derechos humanos, condenados hasta a 28 años de cárcel, así como el fusilamiento de tres jóvenes por erróneamente intentar el secuestro de un barco para huir de Cuba, sin ocasionar hechos de sangre? Sobre el escritor y quienes además firmaron ese mensaje siempre pesarán las injusticias cometidas, los asesinados y los sufrimientos de muchas familias. Ese documento fue respondido por relevantes intelectuales y artistas en “A los queridos amigos cubanos (dentro y fuera de Cuba)”, del 28 de abril, que puso de relieve la maldad e hipocresía de los secuaces del gobierno cubano, con una definición lapidaria: “Basta ya de escudarse en las atrocidades del enemigo para cometer impunemente las propias. Las injusticias y los crímenes contra la humanidad han de ser denunciados por los ciudadanos, vengan de donde vengan y los cometan quienes los cometan.”
Durante muchos años apoyamos el proceso que tantas esperanzas creo al pueblo cubano, pero con igual intensidad, cuando comprendimos que había torcido el camino y convirtió Cuba en un verdadero infierno, nos hemos esforzado por contribuir a forjar un derrotero de oportunidades para todos los cubanos y prosperidad para nuestro país. Siempre hemos defendido su independencia y soberanía, así como rechazado cualquier interferencia extranjera. Barnet y, lamentablemente, otros intelectuales y artistas cubanos, se convirtieron en servidores de un régimen represivo, encabezado por personas solamente interesadas en mantener el poder a toda costa y a todo costo, bajo la falsa bandera de un socialismo apócrifo. Barnet posee la misma naturaleza que los servidores de Hitler, Stalin, Mussolini y Batista, quienes con halagos y mansedumbre pusieron sus talentos al servicio del poder para escalar posiciones, por encima de los sufrimientos de los pueblos.
Todos conocemos cómo el totalitarismo paga esos “valiosos servicios”. Esas conductas antipatrióticas son retribuidas con status especiales, sin la menor carencia, autos, prebendas y viajes al extranjero, mientras se cercenan los derechos fundamentales y el pueblo se hunde en la miseria. Cuando los trabajadores perciben el equivalente a 18 dólares de promedio mensuales de salarios y los pensionados no llegan a 12 dólares, pagados en una moneda que el Estado no acepta en la mayoría de sus tiendas; en un escenario donde la situación económica, política, social, medio ambiental, demográfica y espiritual es cada vez más caótica y amenaza hasta los fundamentos de la nación. Por supuesto sobre esos problemas básicos no se pronuncia ni escribe el Presidente de la UNEAC, únicamente interesado en mantener sus privilegios, entramado fraguado en épocas de persecución a verdaderas glorias intelectuales y artísticas de Cuba. Entonces, ¿Quién es el mercenario?

El Gobierno de Cuba ante el Comité contra la Tortura


Por: Miriam Leiva.


Las autoridades cubanas durante más de 9 años evadieron el análisis de sus violaciones de los derechos humanos en el Comité sobre la Tortura de las Naciones Unidas; período coincidente con la asonada de marzo de 2003, cuando sometió a juicios sumarísimos a 75 pacíficos opositores y fusiló a tres jóvenes secuestradores de un barco sin ocasionar hechos de sangre, así como fallecieron en huelga de hambre los prisioneros políticos Orlando Zapata Tamayo y Wilman Villar Mendoza, y se mantuvo fuerte represión sobre muchos integrantes de la sociedad civil cubana.
La 48 Sesión del Comité analizó el informe presentado por el Gobierno de Cuba, cumplimentando su compromiso como Estado Parte de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (que suscribió en 1987 y la Asamblea Nacional ratificó en 1995), el 22 y el 23 de mayo, y emitió sus Observaciones Finales el 1 de junio. Las autoridades cubanas siempre han negado la aplicación de tortura, en alusión a las notables evidencias físicas, pero el concepto es mucho más amplio.
El Artículo 1 de la Convención precisa que “se entenderá por ‘tortura’ todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos son infligidos por un funcionario público y otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia”.
El Comité contra la Tortura está compuesto por 10 expertos independientes, propuestos por los países, pero trabajan a título personal. Su tarea es supervisar la aplicación de la Convención por los Estados Partes, los cuales tienen que presentar informe periódicos y responder a las preguntas sobre las denuncias recibidas, así como acudir a la convocatoria del Comité para la consideración de los informes. Sesiona en Ginebra, dos veces al año, y en esta ocasión se analizaron Albania, Armenia, Canadá, Cuba, República Checa, Grecia, Ruanda y Siria.
Según se constata en los reportes de las agencias de prensa internacionales, los relatores Nora Sveaass y Fernando Marino Menéndez, y otros expertos, analizaron el Informe, así como se refirieron en detalle a las bien documentadas denuncias recibidas, el 22 de mayo, y al día siguiente, la delegación cubana rechazó todas las imputaciones. El vice fiscal Rafael Pino Bécquer, argumentó que entre los años 2007 y 2011 fueron atendidas 263 denuncias por malos tratos en lugares de detención, en razón de lo cual “resultaron penalmente responsables 46 agentes de las fuerzas del orden”. Expresó que todas las denuncias sobre malos tratos eran falsas, negó la existencia de cárceles hacinadas y afirmó que no ha habido una sola muerte en la prisión de las que se puede culpar a las autoridades. Sobre la situación de los activistas de derechos humanos repitió las falsedades tradicionales del Gobierno de que no “pueden ser calificados bajo ese concepto, según los preceptos de la ONU”, porque sus acciones “buscan destruir el orden interno de Cuba (…) al servicio y bajo la orientación de una potencia extranjera. En Cuba, los auténticos defensores de los derechos humanos son protegidos. Nadie en nuestro país ha sido perseguido o sancionado por ejercer sus derechos, incluidos los de libre expresión y asociación”. Sobre el concepto de peligrosidad manifestó que es aplicado por jueces independientes bajo las reglas del debido proceso, de acuerdo con pruebas suficientes, “y ciertamente no a causa de las creencias políticas de los individuos. Solo existen detenciones adecuadamente registradas para un ciudadano o un grupo que quisiera alterar el orden público”.
El documento “Observaciones Finales” del Comité comienza señalando que el Informe Periódico presentado por el Estado Parte, con más de 9 años de retraso, no se ajusta plenamente a las directrices establecidas, y lamenta que algunas de las preguntas formuladas quedaron sin responder. Reiteró la recomendación de 1997 de que se tipifique en el derecho interno el delito de tortura, según figura en el Artículo 1 de la Convención. Recomendó que se garantice a los detenidos todas las garantías jurídicas fundamentales; se adopten las medidas necesarias para que las condiciones de detención correspondan a las Reglas Mínimas de Tratamiento de Reclusos de ONU; se mejore la alimentación y los recursos para la atención médica y sanitaria; se garantice la comunicación con los familiares y un abogado; quede completamente prohibida toda sanción cruel, inhumana o degradante, como el internamiento en celdas de aislamiento en condiciones deplorables.
El Comité planteó preocupación por la ambigüedad jurídica de los presos excarcelados bajo “licencia extrapenal”, y constató las informaciones recibidas sobre las restricciones arbitrarias de su libertad personal y de libre circulación. Asimismo expuso la necesidad de modificar las disposiciones del Código Penal relativas a la peligrosidad social predelictiva.
Entre otras cuestiones tradicionalmente muy rechazadas por el Gobierno de Cuba, el Comité sugirió la ratificación del Protocolo Facultativo de la Convención para crear un sistema de visitas periódicas de observadores nacionales e internacionales sin notificación previa, destinado a prevenir la tortura o penas inhumanos y degradantes, y reiteró su recomendación anterior de que se permita la entrada al país de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, y cooperar con ellas para la identificación de casos de tortura y malos tratos. También manifestó serias reservas sobre las tres últimas ejecuciones de condenas de muerte, tras procedimiento sumarísimo, realizadas el 11 de abril de 2003, y llamó a examinar la abolición de la pena de muerte.
El Comité manifestó que el Estado Parte debe garantizar la investigación sin demora, exhaustiva e imparcial de todas las muertes de detenidos, y el seguimiento y tratamiento médico adecuado de las personas privadas de libertad que se declaran en huelga de hambre. Mostró preocupación porque no se han producido cambios significativos en el sistema judicial desde la presentación de su informe inicial en 1997, particularmente la falta de independencia de los poderes ejecutivo y legislativo; recomendó garantía al respeto de los Principios Básicos de los Abogados; llamó al cese de la represión con detenciones arbitrarias o la aplicación de medidas de seguridad predelictiva contra opositores políticos, defensores y activistas de derechos humanos, periodistas independientes y otros actores de la sociedad civil en situación de riesgo y sus familiares; pidió garantizar que todas las personas estén protegidas frente a la intimidación y la violencia a las que podrían exponerlas sus actividades o el simple ejercicio de sus libertades de opinión y expresión, y sus derechos de asociación y reunión pacifica, así como autorizar la inscripción de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos que lo soliciten en el Registro de Asociaciones Nacionales. Además, invitó a ratificar los tratados fundamentales de derechos humanos, en particular el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Político, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y otros.
Cuando en Cuba no se ha publicado la realización de esta sesión de análisis, casi seguramente el Gobierno no ejecutará la recomendación de que se dé amplia difusión al informe presentado al Comité y sus observaciones finales a través de los medios de difusión oficial y las organizaciones no gubernamentales. En todo caso puede esperarse represión a las ONG de la oposición que lo divulguen.
Como el Sr. Manfred Novak, relator especial contra la tortura, no pudo cumplimentar la invitación de visitar Cuba en 2009, el Comité instó a reiterarla a su sucesor. El representante gubernamental manifestó que se está considerando nuevamente una visita, a pesar de que “no tenía fe en las fuentes de información utilizada por el Comité”. Se recuerda la ilusión inicial del Sr. Novak, que terminó con una total decepción, pues se le daban excusas y cambiaban las fechas a cada propuesta suya de viaje, evidentemente debido a su declaración de que se proponía visitar las prisiones sin previo aviso y entrevistarse con todos los cubanos. Ahora a su sucesor, el señor Juan Méndez, podría aguardarle una situación similar, sobre todo después de la pormenorizada exposición de los métodos represivos del Gobierno contra el pueblo cubano.